fbpx

Cómo sobrellevar los excesos navideños.

Puede que este sea el año definitivo. El año en que, entre tanto festín navideño, seamos capaces de controlar nuestra alimentación y llegar a enero sin pelearnos con la báscula.

Cenas de empresa, con las amigas, en casa de la suegra… Estamos en una época del año en la que resulta casi inevitable comer mucho y mal, lo que acaba por pasar una factura que se traduce en hacer dieta en enero. Pero, para ser realistas, empezar el año haciendo dieta no es la mejor forma que se nos ocurre de entrar en el 2018. Por eso, te damos las claves que nos permitan disfrutar de la comida sin llorar después.

  • Qué alimentos podemos incluir en nuestros menús para hacerlos más saludables y cuáles debemos evitar. En los menús de Navidad es importante incluir alimentos ricos en proteínas y evitar por todos los medios los hidratos de carbono. Comidas ricas en pescado, mariscos, verduras… y por supuesto evitar también las grasas saturadas y el azúcar en exceso.
  • ¿Existe algún truco que podamos poner en práctica para controlar lo que comemos? No ir a la cena de Navidad con hambre. Nosotros proponemos un menú de compensación que puedes aplicar en Navidad. Es una fórmula que permite “tomarse libres” (comer sin restricciones) los almuerzos o cenas pantagruélicas, compensando los excesos de tales citas con almuerzos o cenas (las no puntuales-festivas) mucho más ligeras. La dieta se basa en ingerir una serie de alimentos que agilicen el proceso depurativo. Y tener en cuenta que los días en los que te has pasado, una de las comidas tiene que ser un caldo depurativo para poner el organismo en orden.
  • ¿Importa más lo que comemos o la forma en la que lo comemos? Lo que comemos es muy importante pero la forma también: sin ansiedad, despacio… Por eso es fundamental no ir con hambre a las comidas y cenas de Navidad. Puedes tomarte unas horas antes una pieza de fruta, por ejemplo una manzana, que sacia mucho.
  • ¿Existen el picoteo y los postres saludables? El picoteo saludable vendría a ser los crudités, salsas no grasas y todo lo que sea proteína, desde gambas a langostinos, mejillones, etc. Postres azucarados no, pero salados sí, como por ejemplo el queso.
  • ¿Cuales son las mejores opciones para un primer plato? Iríamos más por las proteínas y verduras más elaboradas pero dentro de esa línea, como por ejemplo ensaladas con marisco.
  • ¿Y para los segundos? Más pescado que carne, si es carne, un ‘roast beef’.
  • ¿Se pueden compaginar los platos típicos de estas fechas con una cena más sana? Sí, la clave está en compensar. Si te has pasado a la hora de comer en la cena, te tomas un caldo.
  • ¿Qué bebidas serían las más ‘recomendables’? Zumo de tomate, agua con gas con limón y hielo, y si no, tomar bebidas que tengan menos porcentaje de calorías. Una cerveza de vez en cuando no está mal, pero si es sin alcohol, mejor
  • y, por último, no dejemos el deporte para los propósitos de año nuevo. Hay que recordar que hacer algo de ejercicio y “quemar” las calorías de más que hemos ingerido es una de las mejores maneras de impedir que se queden en nuestra anatomía.

 

Caldo depurativo

Ingredientes: 4 puerros, 2 nabos, un poco de apio y 1 cebolla

Preparación: trocear las verduras y rehogar con un poco de aceite de oliva hasta dorarlas. Añadir agua al gusto (generalmente 1 litro) y hervir hasta que todos los ingredientes estén casi hechos. Salar con moderación.

Menú Compensación

Desayuno: fruta variada (elegir o mezclar entre melón, piña, fresas, kiwi y sandía) e infusión sin azúcar

Media mañana: infusión sin azúcar o zumo de tomate

Comida: Algo de proteína (mejor pescado) con guarnición de verduras salteadas.

Merienda: fruta variada. Elegir (o mezclar) entre melón, piña, fresas, kiwi o sandía

Cena: caldo depurativo

Prevención del cáncer de mama

El cáncer de mama representa el 30% de las neoplasias malignas que se diagnostican a mujeres. En España cada año se detectan unos 26.000 casos nuevos, la mayoría en mujeres entre los 45 y los 60 años de edad, lo que supone una incidencia de unos 51 casos por cada 100.000 habitantes.

Este tipo de tumor es uno de los más estudiados, así como una de las neoplasias que tiene un programa de detección precoz más establecido.

El cáncer de mama depende, como todas las neoplasias, de diferentes factores de riesgo, como son:

  • Edad
  • Exceso de peso
  • Sedentarismo
  • Consumo de alcohol
  • Existencia de familiares de primer o segundo grado con cáncer de mama
  • Existencia de familiares con cáncer de mama diagnosticado antes de los 50 años
  • Tratamientos prolongados con estrógenos como anticonceptivos orales o el tratamiento
  • Hormonal sustitutivo (THS) durante la menopausia
  • Presencia de la menarquía (primera menstruación) antes de los 12 años
  • Instauración de la menopausia más allá de los 55 años
  • Gestaciones con más de 35 años
  • Ausencia de embarazos

Algunos cánceres de mama tienen un marcado componente hereditario, especialmente los que presentan mutaciones en dos genes, el BRAC-1 y el BRAC-2. La presencia de alteraciones en estos genes supone un riesgo de un 80% de padecer un cáncer de mama, así como mayor riesgo de desarrollar también un cáncer de ovario.

Programas de cribado y revisión ginecológica

El cáncer de mama no se puede ‘prevenir’, sino reducir el riesgo de padecerlo y además la posibilidad de detectarlo a tiempo, de ahí la importancia de los programas de cribado para detectar el cáncer en sus estadios más primarios y poder tratarlo cuanto antes. El método de elección es la realización de mamografías de control a todas la mujeres entre 45 y 69 años, llevándolas a cabo cada 1 o bien 2 años.

La revisión ginecológica anual es importante, así como la autoexploración, pero no puede ser esta última la única herramienta de prevención, pues la mamografía permite detectar tumores muy pequeños que pasarían desapercibidos a la exploración. Asimismo, la detección de tumoraciones benignas como fibromas en las mamas puede generar una ansiedad innecesaria en la paciente.

Las mujeres pueden contribuir a la prevención llevada a cabo con las mamografías seriadas mediante modificaciones de sus hábitos de vida, como realizar una actividad física regular (unas 4 horas por semana), controlar el peso tras la instauración de la menopausia y reducir el consumo de grasas y alcohol.

Las pacientes con historia familiar de neoplasias de mama deberían ser dirigidas a una unidad de consejo genético, especialmente para detectar la presencia de alteraciones en los genes BRAC-1 y BRAC-2. El cribado mediante mamografía en estas pacientes debería comenzar antes, a los 25 años, o unos 5 años antes de la edad del familiar más joven diagnosticado de cáncer de mama.

Una opción para evitar el cáncer de mama en pacientes con elevado riesgo de padecerlo sería la mastectomía bilateral radical. Extirpando todo el tejido mamario se evita la posibilidad de que se desarrolle con el tiempo una neoplasia de mama. De hecho, a mujeres con una neoplasia de mama ya establecida y tratada y con la presencia de alteraciones en los genes anteriormente mencionados se recomienda realizar una mastectomía contralateral para prevenir la aparición del cáncer en la otra mama.

También a nivel preventivo se aplica la quimioprofilaxis mediante tamoxifeno en pacientes de alto riesgo con lesiones benignas de mama o bien lesiones proliferativas. Actualmente se están realizando estudios con otras sustancias para la quimioprevención como el exemestano.

La mejor manera de prevenir el cáncer de mama es acudiendo periódicamente a las revisiones ginecológicas y sometiéndose a los controles mediante las mamografías cuando estas estén indicadas. Con el cáncer de mama la mejor defensa es un buen ataque y hacer todo lo posible para que en caso de detectarlo sea en su estadio más bajo, de manera que el tratamiento sea lo menos agresivo posible y poder seguir adelante.

Fuente: Dr. David Cañadas Bustos – Especialista en Medicina General – Médico consultor de Advance Medical

Consejos para comenzar la semana con energía

A todos nos pasa. Lunes, 7 de la mañana. Suena el despertador. Resoplas y piensas que ojalá pudieras quedarte un poco más en la cama. Tienes sueño. Recuerdas lo bien que estabas el día anterior. Entonces te vienen a la cabeza todas las cosas que tienes que hacer, todas las obligaciones y compromisos de la semana. Pero créeme, es muy fácil dar un giro de 180º si sabes buscar el lado positivo de la vida.

Tu cara te delata. Tienes sueño, el despertador ha sonado tres veces, fuera todavía está amaneciendo… Levantarte con una actitud pesimista no ayuda, y además pasa factura a tu bienestar emocional. Los efectos de levantarte con el pie izquierdo acaba teniendo consecuencias.

Ha llegado el momento de dejar de odiar los lunes. Comenzar la semana con energía hará posible que afrontes el resto de la semana con humor y con una gran sonrisa, y lo mejor de todo, serás capaz de transmitir al resto ese positivismo. Los lunes son un gran día para hacer miles de cosas, además de ir al trabajo o a clase. Planifica tu semana y toma nota de estos trucos para que el lunes no se te haga cuesta arriba.

Consejos para empezar los lunes con energía

Levantarte con energía y buena cara es posible si haces algunos pequeños cambios en tu día a día y evitar así el ‘efecto lunes’. Un consejo, programa el despertador media hora antes de lo habitual (aunque cueste) y aprovecha esa media hora de más para alargar tu ducha, tomarte un buen desayuno relajadamente, repasar las últimas fotos que hiciste con tu móvil y recordar los buenos momentos que ha dejado el fin de semana, etc. Aprovecha y arréglate para ir a trabajar, aunque suene artificial, verte bien mejora tu autoestima. Elige de tu armario un conjunto que te siente genial y camina con seguridad.

Planifica tu semana
Pon en orden tu semana. Coge la agenda y apunta todos los planes que tienes pendientes. Planificarse resulta muy útil para evitar el estrés.

Duerme lo necesario
Dormir es un hábito que poco a poco estamos perdiendo. Si no descansamos lo suficiente, nuestro cuerpo lo nota. Tómate el domingo por la tarde con tranquilidad, para adaptarte a la semana. Aprovecha para recargar pilas y tener un ritmo diferente al del fin de semana.

No asocies el tiempo de ocio al fin de semana
Para que el día se te haga más corto, anímate a tener planes divertidos al salir de trabajar. Un café con amigas, practicar algún deporte que te guste, preparar una cena diferente. No asocies el disfrute con un día concreto como los sábados.

Cuida tu alimentación
La alimentación también influye en cómo te sientes. Seguir una dieta equilibrada y completa va a ayudar a optimizar la obtención de energía necesaria para un adecuado rendimiento intelectual y físico. Como ya hemos dicho, comienza el lunes tomando un desayuno equilibrado y abundante, que contenga tu dosis de proteínas, hidratos y vitaminas para darte la energía que necesitas.

Practica el mindfulness
Aprovecha cada momento desde que te despiertas. Disfruta con cada acción que realices, desde tomarte un buen café hasta ir paseando al trabajo. Aprende a ver tu día a día de forma positiva. Evita enfadarte y afronta el día con una sonrisa. El mindfulness, una técnica procedente del budismo, ayuda a centrarse en uno mismo, dejando de lado los factores externos y reduciendo el nivel de estrés.

Comer legumbres en verano

Se tiende a asociar las legumbres con los potajes contundentes de invierno, siendo muy poco o nada consumidas en la época de verano. E incluso en invierno, su consumo se ha ido reduciendo hasta ser prácticamente insuficiente, pues son pocas las familias que las consumen con la frecuencia mínima recomendada de 2 veces por semana.

Además, las legumbres son perfectas para elaborar recetas para tupper. Además combinadas con cereales y verduras, y/o frutos secos y semillas, conforman un plato único bien completo.

El consumo de legumbres se ha visto reducido, no solo en verano, sino también en periodos de frío. Quizá, parte de culpa la tiene la falta de tiempo para cocinar, pero sobre todo, la falta de tiempo para planificar los menús y pensar en recetas rápidas que favorezcan la presencia de estos alimentos de manera habitual en nuestra dieta de verano. Como legumbres solemos consumir garbanzos, lentejas y alubias, aunque hay que considerar que la soja también pertenece a este grupo, así como los guisantes y las habas que generalmente se consumen en estado fresco.

5 razones para comer legumbres también en verano

  • Son fuente de hidratos de carbono complejos. A diferencia de los simples tardan más tiempo en ser absorbidos, por lo que producen una elevación más lenta y moderada de la glucosa en sangre, lo que se traduce en un aporte de energía gradual y eficiente. Por otro lado, las legumbres proporcionan sensación de saciedad y ayudan a controlar el apetito entre horas.
  • Contienen proteína vegetal. Su fracción proteica es considerable, siendo muy superior a la de los cereales, aunque se recomienda mezclar estos dos grupos de alimentos para obtener una proteína de mayor valor biológico que incluya todos los aminoácidos esenciales. La combinación de distintas fuentes vegetales siempre va a mejorar la calidad proteica del plato, como combinar legumbres con cereales y frutos secos o semillas, por ejemplo: ensalada de lentejas con arroz y nueces. Otra opción es añadir una pequeña guarnición de alimentos proteicos de origen animal, como puede ser un huevo duro, una lata de atún, salmón, virutas de jamón, etc. Cumpliendo con este patrón encontramos ejemplos de recetas como garbanzos con tomate y huevo duro, o ensalada de alubias con atún o salmón.
  • Aportan vitaminas y minerales. Pese a que el contenido mineral y vitamínico puede variar según el tipo de legumbre, en general son ricas en ácido fólico, vitamina B1, vitamina B2, calcio, fósforo, potasio, magnesio y hierro.
  • Son ricas en fibra. A parte de ser convenientes por su riqueza nutricional, también lo son por ser una de las mejores fuentes de fibra dietética que ayudan a mantener activo el tránsito intestinal. Pese a ser uno de los motivos por el cual resultan flatulentas, el consumo semanal de legumbres es uno de los mejores remedios contra el estreñimiento. Para una persona poco habituada a su consumo, se recomienda ir incorporándolas a la dieta de forma progresiva y en pequeñas cantidades para favorecer el proceso de habituación.
  • Tienen bajo contenido graso. En general, las legumbres que solemos consumir tienen poca fracción grasa y, además, es mayoritariamente insaturada, considerada cardiosaludable. Otras leguminosas como la soja tienen una proporción grasa mucho mayor.

Las recomendaciones

Se recomienda consumir legumbres (60-80 g/ración en crudo) como mínimo dos veces por semana. Sin embargo, dentro del marco de dieta equilibrada, incluso se podría aumentar esta cantidad para aumentar las proteínas de origen vegetal y reducir así la ingesta de proteínas de origen animal, que hoy día rebasa la aconsejada. Pero son pocos los hogares que cumplen con estas recomendaciones.

Además. las legumbres son perfectas para elaborar recetas para tupper. Combinadas con cereales y verduras, y/o frutos secos y semillas, conforman un plato único bien completo.

 

¿Qué tipo de crema necesito para protegerme del sol?

Utilizar protección solar es muy importante. Las radiaciones solares son muy fuertes ahora en verano y nuestra piel necesita un filtro añadido para protegerse.

Independientemente de la marca de crema que te guste, conviene saber qué representa la información que viene en el envase. El “Sun Protection Factor” (SPF), o “Factor de Protección Solar” (FPS), es la cantidad de radiación UV necesaria para causar quemaduras de sol en la piel con la crema protectora solar aplicada, en relación con la cantidad de radiación UV necesaria para causar la misma quemadura sin el protector solar. Es decir, al usar un protector solar con SPF 20, la piel no se quema hasta que haya sido expuesto a 20 veces a la cantidad de la energía solar que normalmente haría que sufriera de una quemadura.

En este sentido, la cantidad de radiación solar a la que se expone la piel no sólo depende de la cantidad de tiempo expuesta, sino también de la hora del día, puesto que durante la mañana y la tarde su energía es menor ya que la radiación proveniente del sol debe atravesar una capa más gruesa de la atmósfera.

Igualmente, la protección que ofrezcamos a nuestra piel dependerá también de varios factores: tipo de piel, frecuencia de aplicación de la crema, cantidad de crema aplicada, tipo de actividad que vayamos a realizar o capacidad que tenga nuestra piel para absorber la crema.

Crema solar en función del tipo de piel

En función del tipo de piel que tengamos (fototipo) se aconseja diferente factor de protección:
• Fototipo I: son personas con la piel muy blanca que se queman con mucha facilidad y apenas se broncean. Suelen ser pelirrojos y tienen pecas por el cuerpo. El tipo de FPS recomendable es 50.
• Fototipo II: también son personas con piel muy clara, generalmente rubios, que se queman fácilmente pero se broncean ligeramente. La protección oscilaría entre 40 o 50 FPS.
• Fototipo III: piel clara y pelo castaño. Se broncean pero pueden quemarse . El FPS 30, al menos, sería lo ideal.
• Fototipo IV: pieles ligeramente morenas, que no se suelen quemar pero que igualmente no deben de utilizar menos de FPS 20.
• Fototipo V: pieles morenas que raramente se queman y se broncean con mucha facilidad, pero para las que la protección es también necesaria, especialmente al principio del verano con FPS 20 o 10.
• Fototipo VI: personas con piel negra que nunca se queman, por lo que requieren protección mínima, FPS 10 o menos, pero aun así necesaria.

Es un error pensar que nos pondremos más morenos e igualmente protegidos cuanta menor protección utilicemos. Una persona con fototipo dos que utilice una protección baja, se quemará igualmente.

En el grado de protección también influye el momento del verano en el que nos encontremos. Si vamos a exponernos por primera vez al sol, aunque tengamos un fototipo alto, conviene aumentar el grado de protección. Conforme vayamos poniéndonos morenos y acostumbrando a nuestra piel al sol, podremos ir bajando esa protección.

¿Necesito crema solar para hacer deporte?

Aunque nos estemos moviendo y la piel no sufre tanto, también necesitamos protección solar cuando hacemos deporte al aire libre, especialmente en la playa o en la montaña. Aquí la cuestión es que el tipo de crema, por sus características, sea capaz de absorberse bien y el sudor no la expulse. Por eso, si vamos a hacer deporte conviene aplicarse la crema con antelación, una media hora antes, para que se absorba y sus propiedades protectoras actúen completamente.

El efecto psicológico de las “dietas milagro”

Con la aparición del buen tiempo y el calor, quienes optan por practicar una dieta milagro porque no se sienten a gusto con su cuerpo y quieren perder los kilos de más se multiplican como si de una moda o tendencia se tratara. Pero muchos de ellos desconocen las consecuencias que comportan este tipo de dietas milagro, tanto para la salud física como mental.
Qué es una dieta milagro
La dieta del sirope de arce, la dieta de la zona, la dieta por puntos o la dieta según el grupo sanguíneo… Estos son sólo algunos de los nombres de las muchas dietas milagro que existen. Un tipo de dietas que prometen resultados apabullantes de pérdida de peso y muy atractivos sin esfuerzo alguno, sin seguimiento y, por tanto, con total ausencia del aval de un profesional sanitario. Este tipo de dietas con la pseudociencia como base pueden resultar muy peligrosas para la salud, por las carencias que pueden ocasionar, y también para el bolsillo, ya que suelen ir acompañadas de la toma de productos/suplementos “milagrosos” de coste elevado.
Consecuencias sobre nuestras salud psicológica
Cuando hablamos de dietas milagro nos resultan más conocidas las consecuencias que tienen sobre la salud física, entre las que se encuentran: pérdida de peso rápida que puede conllevar disminución de la masa muscular y desajustes del metabolismo; riesgo de padecer desequilibrios como bajadas de los niveles de azúcar, tensión… por no tener en cuenta el contexto clínico de la persona; disminución del aporte de nutrientes que compromete el estado nutricional, especialmente peligroso en etapas específicas de la vida como la edad adulta o el embarazo.
Sin embargo, sueles ser menos conocidas las consecuencias de las dietas milagro sobre nuestra salud psicológica, pero no menos importantes:
  • Mayor insatisfacción con la propia imagen corporal al no conseguir los resultados esperados, como resultado de la comparativa con los estereotipos de belleza de delgadez.
  • Búsqueda de una solución momentánea a una expectativa de cuerpo perfecto que no deja de ser una utopía o creencia irreal.
  • Llevan a la persona a proponerse una meta u objetivo inalcanzable que conduce a un ciclo de frustración constante y un aumento del malestar.
  • Falta de gestión emocional y criterios de realidad.
  • Son el medio de vehiculizar las emociones a través de un desequilibrio con la ingesta
  • Perpetuán una mala relación con la dieta habitual y un mayor riesgo de episodios de sobre-ingesta

Consejos para no dejarse llevar

  • Proponerse un cambio de hábitos a largo plazo y olvidarse de la palabra dieta como restricción o privación de alimento o como algo con principio y final.
  • Reflexionar sobre las motivaciones que nos llevan a iniciar este tipo de dietas.
  • Analizar nuestras creencias entorno a nuestro estado de salud
  • Ayudarnos a ser conscientes de la importancia de llevar a cabo un estilo de vida saludable y no una solución que dura solo unos meses.
  • Fomentar una buena adherencia al tratamiento y al cambio dietético.
  • Centrarse en pequeñas metas y cambios positivos que no sean solamente peso y dieta.
  • Ponerse siempre en manos de un profesional que adapte el programa de pérdida de peso a nuestra situación y características personales, con tiempo y un seguimiento.

Fuente: Andrea Arroyo – Especialista en Psicología de la Salud y la Nutrición – Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical

Deporte en adolescentes

En la encuesta de Hábitos Deportivos de la Población Escolar en España de 2011, se publicaron datos que nos deben hacer reflexionar sobre el abandono de la práctica deportiva de este colectivo, sobre todo a partir de los 16-18 años.

¿Por qué dejan el deporte los adolescentes?
Que alrededor de 5 de cada 10 jóvenes sigan haciendo deporte cuando llegan a los 16 años es preocupante para una sociedad cada vez más sedentaria. Cuando se analizan las causas de ese abandono, la falta de tiempo y la carga curricular son una de las primeras cuestiones que comentan los adolescentes, pero hay otra que también tiene un importante peso en esta decisión y es el tipo de actividad a practicar.

Elección de deporte en adolescentes
A estas edades, las actividades y deportes más “clásicos” dejan de ser atractivos y cada vez son más las alternativas que están invadiendo nuestros parques, gimnasios y centros deportivos.
Ver a chicos y chicas saltar entre el mobiliario urbano con una agilidad tremenda es ya algo que se ha convertido en bastante habitual en algunas grandes ciudades. El Parkour/free running es una disciplina que surge en Francia en los años 90 y que alcanza niveles elevados de popularidad alrededor del año 2000. Quien lo practica se siente libre ya que no existen normas rígidas, sino que los movimientos son libres con el objetivo de superar los obstáculos que se encuentran en el recorrido marcado. Con la sola ayuda de su cuerpo, el traceur, que es como se llama a los practicantes de esta modalidad, se suben por muros, saltan paredes o se cuelgan de balcones. Con todo ello se realiza un gran trabajo tanto a nivel cardiovascular como muscular.

La danza urbana, incluso siendo una opción practicada desde hace muchos años, son cada vez más los jóvenes que forman grupos para bailar. Chicos y chicas, sea en grupos únicos o mixtos, dedican sus horas a bailar. Cuando se mueven parece que lo hagan sin ninguna base pero nada más lejos de la realidad, pues se trata de movimientos estudiados o coreografías complejas que forman parte de unas disciplinas que aportan beneficios físicos y mentales. Un gran trabajo de coordinación y de creación está detrás de coreografías que son todo un espectáculo.

Longboard, roller, scooter, skate inline, bmx… todas ellas con un denominador común, las ruedas. Son los roller sports. Sea pedaleando, empujándose con una pierna o calzándose unos patines desplazarse sobre ruedas están causando furor entre los jóvenes. Tanto es el auge de estos deportes que existen campeonatos de altísimo nivel desde hace ya algunos años. Estos deportistas se congregan en general en espacios adaptados, en los que encuentran obstáculos que les ponen a prueba y les lleva a tener que superar no sólo correctamente sino en muchas ocasiones acompañándolo de piruetas a ser posible “increíbles”.

Voley playa es una opción para aquellos que no son tan “atrevidos”. El voleibol, pero en esta ocasión en la playa resulta una opción muy válida tanto a nivel de beneficios para la salud como a nivel de divertimento. Esta disciplina deportiva, que es olímpica desde 1996, va ganando practicantes temporada tras temporada. Es un deporte en el que la resistencia, pero también la fuerza y la estrategia, son imprescindibles. Como en el voleibol más clásico, se trata de sumar puntos para ganar al rival pero hay que tener presente que la superficie es muy diferente y, por tanto, las características también los serán.

Todos ellos requieren entrenamiento y cierta forma física, por lo que inicialmente habrá que adaptarse a la nueva práctica, pero siempre con la premisa de la seguridad y la progresión.

Por último, cabe destacar que, independientemente de la modalidad que se practique, el beneficio para la salud es seguro. Por tanto, es importante escuchar a los jóvenes y darles opciones para que ellos escojan el deporte que más les gusta y evitar así el abandono.

Fuente: Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer – Especialista en Medicina del Deporte

Beneficios de comer despacio

La dieta es fundamental para la salud. El estado de salud de nuestro organismo depende en gran medida de lo que comemos, pero no sólo de qué comemos sino de cómo. “Comer bien” implica, también, comer más despacio. Comer despacio es una forma sencilla de colaborar en nuestro buen estado de salud.

Comer con prisa puede ser causa de reflujo gastroesofágico, indigestión… además hace que no disfrutemos del placer de los sabores y texturas de los alimentos.

1. Consumimos menos calorías, ayudando a regular el peso
Son necesarios aproximadamente 20 minutos para que el cerebro reciba las señales que le envía el estómago cuando ya está lleno. Al comer despacio, damos tiempo a que lleguen a tiempo las señales que indican al cerebro que ya estamos saciados, evitando que comamos en exceso. Además, sentirnos saciados evita que piquemos entre horas.

2. Se evita el acúmulo de gases
Cuando comemos deprisa, puede llegar al organismo mayor cantidad de aire junto con los alimentos aumentando el riesgo de padecer hipo o acúmulo de gases en el sistema digestivo.

3. Mejora la digestión
Con la masticación, el organismo se prepara para la digestión de los alimentos. El proceso de la digestión empieza ya en la boca por la acción de ácidos presentes en la saliva y el estómago comienza a segregar las sustancias necesarias para continuar con el proceso de digestión.

Si comemos deprisa y sin masticar bien, no da tiempo a que las sustancias que contiene la saliva hagan su función y no se producirá correctamente el primer paso de la digestión; además, no será adecuada la producción de jugos gástricos por parte del estómago que se verá obligado a segregar mayor cantidad de estas sustancias.

Del mismo modo, masticar bien también hace que el páncreas se prepare para la secreción de enzimas y bicarbonato, que son sustancias fundamentales para hacer la digestión correctamente.

4. Mejor aprovechamiento de los nutrientes

5. Depuramos las grasas y toxinas de nuestro cuerpo

6. Regula el nivel de glucosa en sangre

7. Acelera el metabolismo
Por lo que la quema de grasas se lleva a cabo con mayor eficacia.

8. Cuida la salud dental
Este beneficio se debe a que, al salivar de manera correcta, se previene la acumulación de placa y se evita la aparición de caries.

9. Aumenta el placer de los sentidos
Comer debe ser un placer y para conseguirlo, hay que disfrutar de cada alimento. Comer deprisa impide disfrutar del sabor, el olor, el color y la textura los alimentos. Dedicar más tiempo a comer se traduce en mayor tiempo de placer para el paladar y el olfato.

10. Es un buen hábito para relajarnos
Comer despacio hace que disfrutemos más del momento de la comida, teniendo un efecto beneficioso en nuestro estado de ánimo, y convertirá las horas de las comidas en uno de los momentos más adecuados para disminuir el estrés acumulado.

 

Así que ya lo sabes, masticar despacio no es perder el tiempo, es ganar en salud y en placer a la hora de la comida. Si a pesar de hacerlo bien, notas que te sientes hinchado o cansado tras las comidas, es posible que seas intolerante  a algún ingrediente y no lo sepas. Te recomendamos hacerte un Alimentest, un test de ADN con el que mediante el análisis de un simple mechón de cabello descubrimos qué te sienta mal o qué te dificulta adelgazar. Si crees que ese no es el problema, no dudes en consultar a nuestros especialistas para que te aconsejen. Pide cita en nuestro centro en el 646 638 951

Beneficios para la salud de disfrutar de la naturaleza

En nuestra sociedad, el contacto con la naturaleza se ha convertido, en muchos casos, en algo anecdótico y excepcional. Vivimos en ciudades, caminamos sobre asfalto, trabajamos en oficinas y los niños juegan en parques infantiles sin vegetación o en casa.

En los últimos años múltiples estudios han revelado lo obvio: los beneficios de conectarse con la naturaleza. Gozar de un espacio natural diario tiene un efecto muy positivo sobre el estado de salud de los niños.

Consecuencias del “déficit de naturaleza”

Richard Louv etiquetó este nuevo paradigma como “trastorno por déficit de naturaleza”, argumentando que los hábitos de las familias en estas últimas décadas han cambiado drásticamente con consecuencias en la salud.
Los niños pasan más tiempo delante de una pantalla que realizando actividad física al aire libre. Este cambio de hábitos, por ejemplo, junto a una alimentación cada vez más procesada, está disparando los índices de obesidad de muchos países.
La naturaleza tiene un impacto holístico en el desarrollo del niño, favoreciendo su desarrollo intelectual, físico y emocional.
Por otro lado, el nulo contacto con la naturaleza genera problemas como sobrepeso, estrés y estilos de vida poco respetuosos con el medio ambiente.

Efectos positivos de los lugares verdes

En los estudios realizados se ha podido comprobar, por ejemplo, que tener un lugar verde cercano al domicilio o al colegio ayuda a los niños a relajarse y afrontar los eventos adversos o estresantes. Contemplar la naturaleza o gozar de unos campamentos de verano en la montaña, crea conciencia de respeto y cuidado por el medio ambiente.
El contacto frecuente de los niños con la naturaleza les ayuda a estar mejor con ellos mismos y con los demás. Al reducir sus niveles de estrés, aumenta su capacidad de afrontar las situaciones de la vida cotidiana e incrementa su bienestar. Además, la exposición a entornos naturales nos hace ser mejores, promoviendo estilos de vida sostenibles, aumentando el cuidado y sensibilidad a favor del medio ambiente. El estar y el ser mejores es la base de una sociedad mejor.
Favorecer en nuestras ciudades y colegios entornos verdes puede ser una solución para evocar los efectos beneficiosos del medio natural en nuestra sociedad.

Beneficios del contacto con la naturaleza

  • Favorece la creatividad y la resolución de problemas
  • Mejora la capacidad cognitiva y la concentración
  • Por lo tanto, mejora el rendimiento académico
  • Promueve hábitos saludables y la actividad física
  • Cultivar los alimentos que se van a consumir mejora la nutrición y motiva a los niños a aumentar el consumo de frutas y verduras
  • Menor incidencia de miopía en niños y adolescentes
  • Reduce el estrés y mejora el autocontrol
  • Mejora las relaciones sociales

Consejos de alimentación para dormir bien

Un sueño reparador es fundamental para tener calidad de vida, pues repercute en nuestras facultades diarias, como la concentración y la memoria, y también en el estado de ánimo.

Entre los factores que pueden afectar al sueño, también se encuentra la alimentación. Tanto es así, que el tipo de alimentación pueden influir positiva o negativamente sobre el patrón del sueño. Seguir una serie de hábitos conocidos como higiene del sueño, nos ayudan a conciliar el sueño.

Qué hacer para dormir bien

  • No tomar estimulantes a partir del mediodía.
  • Cenar como mínimo 2-3 horas antes de ir a dormir.
  • Cenar ligero. Esto se traduce en platos no copiosos, de fácil digestión y no muy grasos. Una buena opción de cena sería un puré de calabacín y patata, una tortilla de champiñones y un yogur.
  • Incluir cierta cantidad de alimentos ricos en hidratos de carbono en la cena como la avena, arroz o patata. Aumentan la secreción de insulina y ésta, a su vez, incrementa la de triptófano en sangre. Este aminoácido es un precursor de la serotonina, neurotransmisor asociado al control del sueño. Por otro lado, tanto el triptófano como la serotonina son necesarios para sintetizar melatonina, que es secretada sólo durante las horas de oscuridad y está relacionada con el proceso de inducción del sueño. Así pues, incluir una cantidad suficiente, aunque no excesiva, de pan, patata, pasta, arroz o quinoa en la cena puede favorecer un buen sueño reparador. Por ejemplo: un vasito de arroz para acompañar un pescado, patata con verduras, unos fideos en sopa, ensalada de quinoa, etc.
  • Mantener horarios regulares de comidas y de sueño.

Que NO hacer para dormir bien

  • Tomar alimentos o bebidas que contengan sustancias excitantes como las metilxantinas (cafeína, teofilina, teobromina), que se encuentran en el café, el mate, el guaraná, el té, el cacao o la cola. Estas sustancias son estimulantes del sistema nervioso central y, por tanto, pueden perturbar el sueño. Otras sustancias que conviene considerar son los ginsenósidos, que se encuentran en la raíz del ginseng y que suele tomarse generalmente como estimulante en forma de suplemento dietético.
  • Tomar alcohol. Aunque de entrada no lo parezca, el alcohol altera el patrón normal del sueño. En un principio lo induce, pero en las fases posteriores trastorna el ciclo normal del sueño, mermando la calidad del descanso durante la noche.
  • Cenas abundantes y de difícil digestión. Para poder conciliar bien el sueño, mejor no excederse ni en la cantidad de comida, ni en la de grasa y proteínas, pues van a alargar el proceso digestivo. No se aconseja incluir en las cenas platos y alimentos con mucho contenido graso, como frituras, embutidos, carnes grasas y quesos curado o semicurados.
  • Acostarse justo después de cenar. Esta situación va a facilitar el paso de ácido del estómago al esófago provocando acidez y malestar que, además de entorpecer la conciliación del sueño, puede acarrear problemas de reflujo esofágico persistentes en el tiempo.
  • Incluir alimentos flatulentos o picantes en la cena. Ambos pueden provocar molestias digestivas e incómodas; los primeros por acúmulo de gases y distensión abdominal, y los segundos por aumentar la temperatura corporal y producir hipersecreción de jugo gástrico y sensación de ardor.
  • Hacer ejercicio intenso poco antes de ir a dormir. El ejercicio de forma regular es beneficioso para dormir bien, siempre que no se haga en las horas previas a ir a la cama. Durante el ejercicio físico se libera adrenalina, que es una hormona de activación, por consiguiente, realizarlo por la noche, cerca de la hora de acostarse, puede comprometer la calidad del sueño y hacer que resulte menos reparador.

A %d blogueros les gusta esto: