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Dieta NO ¡hábitos saludables!

Las Navidades ya son “agua pasada” y llegan los momentos de resentimiento por los excesos dietéticos cometidos durante esta época y de desesperación por perder el peso ganado. Se dice que el 40% de las personas que empiezan una dieta en enero la abandonan antes de febrero. Quizás una de las múltiples causas del abandono de cualquier dieta para adelgazar se debe a la mentalidad con la que iniciamos la dieta…

Queremos adelgazar, pero lo queremos hacer rápido, por ello, se opta por todo tipo de dietas, incluyendo aquellas que son más estrictas y severas o hasta incluso milagrosas, con ayunos muy prolongados y con garantía de poner en riesgo la salud de quien decida seguirla como la dieta Dukan. Ahora resulta un buen momento, pues, para hablar del concepto de dieta y el significado que solemos atribuirle a este término.

El significado de “Dieta”

“El lunes empiezo la dieta” o “Yo siempre estoy a dieta” son dos expresiones muy habituales que reflejan la mentalidad de tener el deber de cumplir una serie de normas y prescripciones dietéticas , te guste o no, te apetezca o no, o se adapten o no a tus circunstancias.

Y es que, según la RAE (Real Academia Española), una de las tres primeras definiciones que atribuye a la palabra dieta corresponde a: la privación de comer. Y precisamente al leer o escuchar la palabra “dieta” somos muchos los que ya le atribuimos o interiorizamos ese significado a la palabra, sobre todo quienes continuamente quieren perder peso. Viven el comienzo de aplicar una dieta como una etapa con principio y final, nada permanente y en la cual deben existir alimentos prohibidos que conviene evitar o apartar de nuestro consumo. Esta acepción de la palabra dieta mucho se aleja de un cambio profundo de hábitos que sería el que garantizaría el éxito en el mantenimiento de la conducta alimentaria a largo plazo.

La mentalidad “dieta”

La mentalidad “todo o nada” en dieta equivale, entre otros pensamientos, a que existe la clasificación de “alimentos buenos y alimentos malos”. A menudo interpretamos que al hacer una dieta para perder peso debemos privarnos o restringir esta gama de alimentos malos que a corto plazo puede resultar asequible pero a largo plazo toda persona humana va a caer en la tentación de que le apetezca “lo prohibido”. He aquí cuando acontece lo que se conoce como abandonar la dieta lo que conlleva a menudo sentimientos de frustración y hasta incluso culpabilidad por habernos fallado a nosotros mismos.

Y es que lo cierto es que así funciona nuestra mente, cuando nos dicen que NO a un alimento, más ganas vamos a sentir de comerlo o incluso devorarlo sin fin como si no volviéramos a tener nunca más la oportunidad de tomarlo.

Aparecen dificultades entre las cuales encontramos en mayor medida el riesgo de descontrol alimentario, lo cual comporta que aplicar una dieta resulte sutilmente peligroso o ineficaz, conllevando consecuencias para el peso y para la salud que van, desde múltiples oscilaciones de peso hasta menguar nuestra autoestima y aumentar la preocupación por nuestro cuerpo y figura, dando lugar a la aparición de posibles alteraciones con el comportamiento alimentario.

La mentalidad “no-dieta»

Frente a la mentalidad dieta, se trata de potenciar un cambio de hábitos, y huir de restricciones y privaciones sin más. Hay que saber respetar nuestro propio cuerpo y preocuparnos de cuidarlo a diario como sinónimo de una buena autoestima. Si vienen días difíciles donde nos cuesta más seguir una alimentación saludable, nuestro foco se debe centrar en mayor medida en el resto de días que sí llevamos a cabo nuestro auto-cuidado, sin darle importancia a las cifras de peso.

El hecho de seguir un plan dietético provoca en ocasiones que el foco de control se sitúe externo a la persona y sea el profesional el responsable de producir un cambio. Este error debería corregirse y tratar de que el foco de control sea interno favoreciendo así que sea uno el que tome las riendas de la propia alimentación y la salud, para llegar a la autonomía y al aprendizaje de hábitos desde nuestra propia perspectiva.

 

¡Empieza a ponerte en forma para el verano!

Tanto si quieres perder esos kilos de más, tonificar o librarte de los brazos colganderos, no lo conseguirás de la noche a la mañana. Si quieres perder peso de forma segura y saludable, lo cual te llevará a hacerlo también a largo plazo, para verte genial en verano deberías empezar hoy mismo. No sólo tendrás más tiempo y no tendrás que pasar por ninguna dieta relámpago, sino que también hay otros muchos beneficios. Aqui te contamos algunos:

   • Mejora el descanso.   ¿Sabías que la gente que hace ejercicio regular mejora la calidad de su sueño? Muchos estudios lo avalan. ¡Además el descanso también es un buen truco de belleza! Cuando dormimos el cuerpo libera hormonas del crecimiento y son precisamente éstas las que son responsables (entre otros muchos beneficios) de la regeneración de la piel.

• Fortalece relaciones.   Los beneficios de entrenar junto a tu pareja van más allá de la positividad de transformar el cuerpo. Entrenar en compañía es divertido, puede reforzar vuestra relación, construye espíritu de equipo y es una fuente de apoyo mutuo. ¿No tienes pareja? No hay problema, lo mismo aplica a las amistades.

   • Los Runners son mejores en la cama.   En una encuesta, el 68% de los runners afirmaron que se sentían más excitados después de una carrera. Otra razón más para salir con un runner. También es un hecho que el fitness es bueno para la autoestima. Con ejercicio regular te sentirás más seguro de ti mismo.

   • Presume de cuerpazo.   Sí, lo sabemos, el aspecto no lo es todo. Pero de todas formas, tener un trasero bien tonificado es un objetivo más que válido, ¿no? Con un trasero firme te verás genial en tus pantalones y en la playa e incluso te ayudará a prevenir lesiones y mejorar tu rendimiento. ¡Así que definitivamente te recomendamos que nunca te saltes el día de hacer piernas!

• Date algún capricho cuando alcances metas.   Todo el trabajo duro que estás haciendo en mejorar tendrá su recompensa. ¿Qué tal si te das un capricho comprándote unas nuevas zapatillas de running, ropa para entrenar o una buena bolsa para el gimnasio? Da igual lo que escojas, lo importante es que celebres las metas que alcanzas (incluso las más modestas). Así aumentarás la motivación y te mantendrás constante.

   • Alivia el stress.  La rutina diaria a veces puede ser muy estresante. Una reunión por aquí, un nuevo proyecto por allá y además hacer la colada y ocuparte de la familia. Puede llegar a ser agotador. Una manera de reducir el estrés y tomarte tiempo para ti es hacer un poco de ejercicio. Tanto el running como el fitness pueden ser una forma genial de tomar el aire y aclararte las ideas.

   • Tu cuerpo estará rebosante de energía.  Cuando el ejercicio regular y una dieta saludable ya sean parte de tu rutina diaria notarás una gran diferencia en tus niveles de energía y de felicidad, y seguramente el descanso también ayude. Empieza el día con un entrenamiento rápido y energizante, busca formas de moverte más a lo largo del día y entrena donde quieras. Puede que descubras que ya no necesitas ese café extra.

 

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