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Cómo sobrellevar los excesos navideños.

Puede que este sea el año definitivo. El año en que, entre tanto festín navideño, seamos capaces de controlar nuestra alimentación y llegar a enero sin pelearnos con la báscula.

Cenas de empresa, con las amigas, en casa de la suegra… Estamos en una época del año en la que resulta casi inevitable comer mucho y mal, lo que acaba por pasar una factura que se traduce en hacer dieta en enero. Pero, para ser realistas, empezar el año haciendo dieta no es la mejor forma que se nos ocurre de entrar en el 2018. Por eso, te damos las claves que nos permitan disfrutar de la comida sin llorar después.

  • Qué alimentos podemos incluir en nuestros menús para hacerlos más saludables y cuáles debemos evitar. En los menús de Navidad es importante incluir alimentos ricos en proteínas y evitar por todos los medios los hidratos de carbono. Comidas ricas en pescado, mariscos, verduras… y por supuesto evitar también las grasas saturadas y el azúcar en exceso.
  • ¿Existe algún truco que podamos poner en práctica para controlar lo que comemos? No ir a la cena de Navidad con hambre. Nosotros proponemos un menú de compensación que puedes aplicar en Navidad. Es una fórmula que permite “tomarse libres” (comer sin restricciones) los almuerzos o cenas pantagruélicas, compensando los excesos de tales citas con almuerzos o cenas (las no puntuales-festivas) mucho más ligeras. La dieta se basa en ingerir una serie de alimentos que agilicen el proceso depurativo. Y tener en cuenta que los días en los que te has pasado, una de las comidas tiene que ser un caldo depurativo para poner el organismo en orden.
  • ¿Importa más lo que comemos o la forma en la que lo comemos? Lo que comemos es muy importante pero la forma también: sin ansiedad, despacio… Por eso es fundamental no ir con hambre a las comidas y cenas de Navidad. Puedes tomarte unas horas antes una pieza de fruta, por ejemplo una manzana, que sacia mucho.
  • ¿Existen el picoteo y los postres saludables? El picoteo saludable vendría a ser los crudités, salsas no grasas y todo lo que sea proteína, desde gambas a langostinos, mejillones, etc. Postres azucarados no, pero salados sí, como por ejemplo el queso.
  • ¿Cuales son las mejores opciones para un primer plato? Iríamos más por las proteínas y verduras más elaboradas pero dentro de esa línea, como por ejemplo ensaladas con marisco.
  • ¿Y para los segundos? Más pescado que carne, si es carne, un ‘roast beef’.
  • ¿Se pueden compaginar los platos típicos de estas fechas con una cena más sana? Sí, la clave está en compensar. Si te has pasado a la hora de comer en la cena, te tomas un caldo.
  • ¿Qué bebidas serían las más ‘recomendables’? Zumo de tomate, agua con gas con limón y hielo, y si no, tomar bebidas que tengan menos porcentaje de calorías. Una cerveza de vez en cuando no está mal, pero si es sin alcohol, mejor
  • y, por último, no dejemos el deporte para los propósitos de año nuevo. Hay que recordar que hacer algo de ejercicio y “quemar” las calorías de más que hemos ingerido es una de las mejores maneras de impedir que se queden en nuestra anatomía.

 

Caldo depurativo

Ingredientes: 4 puerros, 2 nabos, un poco de apio y 1 cebolla

Preparación: trocear las verduras y rehogar con un poco de aceite de oliva hasta dorarlas. Añadir agua al gusto (generalmente 1 litro) y hervir hasta que todos los ingredientes estén casi hechos. Salar con moderación.

Menú Compensación

Desayuno: fruta variada (elegir o mezclar entre melón, piña, fresas, kiwi y sandía) e infusión sin azúcar

Media mañana: infusión sin azúcar o zumo de tomate

Comida: Algo de proteína (mejor pescado) con guarnición de verduras salteadas.

Merienda: fruta variada. Elegir (o mezclar) entre melón, piña, fresas, kiwi o sandía

Cena: caldo depurativo

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