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¿Qué tipo de crema necesito para protegerme del sol?

Utilizar protección solar es muy importante. Las radiaciones solares son muy fuertes ahora en verano y nuestra piel necesita un filtro añadido para protegerse.

Independientemente de la marca de crema que te guste, conviene saber qué representa la información que viene en el envase. El “Sun Protection Factor” (SPF), o “Factor de Protección Solar” (FPS), es la cantidad de radiación UV necesaria para causar quemaduras de sol en la piel con la crema protectora solar aplicada, en relación con la cantidad de radiación UV necesaria para causar la misma quemadura sin el protector solar. Es decir, al usar un protector solar con SPF 20, la piel no se quema hasta que haya sido expuesto a 20 veces a la cantidad de la energía solar que normalmente haría que sufriera de una quemadura.

En este sentido, la cantidad de radiación solar a la que se expone la piel no sólo depende de la cantidad de tiempo expuesta, sino también de la hora del día, puesto que durante la mañana y la tarde su energía es menor ya que la radiación proveniente del sol debe atravesar una capa más gruesa de la atmósfera.

Igualmente, la protección que ofrezcamos a nuestra piel dependerá también de varios factores: tipo de piel, frecuencia de aplicación de la crema, cantidad de crema aplicada, tipo de actividad que vayamos a realizar o capacidad que tenga nuestra piel para absorber la crema.

Crema solar en función del tipo de piel

En función del tipo de piel que tengamos (fototipo) se aconseja diferente factor de protección:
• Fototipo I: son personas con la piel muy blanca que se queman con mucha facilidad y apenas se broncean. Suelen ser pelirrojos y tienen pecas por el cuerpo. El tipo de FPS recomendable es 50.
• Fototipo II: también son personas con piel muy clara, generalmente rubios, que se queman fácilmente pero se broncean ligeramente. La protección oscilaría entre 40 o 50 FPS.
• Fototipo III: piel clara y pelo castaño. Se broncean pero pueden quemarse . El FPS 30, al menos, sería lo ideal.
• Fototipo IV: pieles ligeramente morenas, que no se suelen quemar pero que igualmente no deben de utilizar menos de FPS 20.
• Fototipo V: pieles morenas que raramente se queman y se broncean con mucha facilidad, pero para las que la protección es también necesaria, especialmente al principio del verano con FPS 20 o 10.
• Fototipo VI: personas con piel negra que nunca se queman, por lo que requieren protección mínima, FPS 10 o menos, pero aun así necesaria.

Es un error pensar que nos pondremos más morenos e igualmente protegidos cuanta menor protección utilicemos. Una persona con fototipo dos que utilice una protección baja, se quemará igualmente.

En el grado de protección también influye el momento del verano en el que nos encontremos. Si vamos a exponernos por primera vez al sol, aunque tengamos un fototipo alto, conviene aumentar el grado de protección. Conforme vayamos poniéndonos morenos y acostumbrando a nuestra piel al sol, podremos ir bajando esa protección.

¿Necesito crema solar para hacer deporte?

Aunque nos estemos moviendo y la piel no sufre tanto, también necesitamos protección solar cuando hacemos deporte al aire libre, especialmente en la playa o en la montaña. Aquí la cuestión es que el tipo de crema, por sus características, sea capaz de absorberse bien y el sudor no la expulse. Por eso, si vamos a hacer deporte conviene aplicarse la crema con antelación, una media hora antes, para que se absorba y sus propiedades protectoras actúen completamente.

El efecto psicológico de las “dietas milagro”

Con la aparición del buen tiempo y el calor, quienes optan por practicar una dieta milagro porque no se sienten a gusto con su cuerpo y quieren perder los kilos de más se multiplican como si de una moda o tendencia se tratara. Pero muchos de ellos desconocen las consecuencias que comportan este tipo de dietas milagro, tanto para la salud física como mental.
Qué es una dieta milagro
La dieta del sirope de arce, la dieta de la zona, la dieta por puntos o la dieta según el grupo sanguíneo… Estos son sólo algunos de los nombres de las muchas dietas milagro que existen. Un tipo de dietas que prometen resultados apabullantes de pérdida de peso y muy atractivos sin esfuerzo alguno, sin seguimiento y, por tanto, con total ausencia del aval de un profesional sanitario. Este tipo de dietas con la pseudociencia como base pueden resultar muy peligrosas para la salud, por las carencias que pueden ocasionar, y también para el bolsillo, ya que suelen ir acompañadas de la toma de productos/suplementos “milagrosos” de coste elevado.
Consecuencias sobre nuestras salud psicológica
Cuando hablamos de dietas milagro nos resultan más conocidas las consecuencias que tienen sobre la salud física, entre las que se encuentran: pérdida de peso rápida que puede conllevar disminución de la masa muscular y desajustes del metabolismo; riesgo de padecer desequilibrios como bajadas de los niveles de azúcar, tensión… por no tener en cuenta el contexto clínico de la persona; disminución del aporte de nutrientes que compromete el estado nutricional, especialmente peligroso en etapas específicas de la vida como la edad adulta o el embarazo.
Sin embargo, sueles ser menos conocidas las consecuencias de las dietas milagro sobre nuestra salud psicológica, pero no menos importantes:
  • Mayor insatisfacción con la propia imagen corporal al no conseguir los resultados esperados, como resultado de la comparativa con los estereotipos de belleza de delgadez.
  • Búsqueda de una solución momentánea a una expectativa de cuerpo perfecto que no deja de ser una utopía o creencia irreal.
  • Llevan a la persona a proponerse una meta u objetivo inalcanzable que conduce a un ciclo de frustración constante y un aumento del malestar.
  • Falta de gestión emocional y criterios de realidad.
  • Son el medio de vehiculizar las emociones a través de un desequilibrio con la ingesta
  • Perpetuán una mala relación con la dieta habitual y un mayor riesgo de episodios de sobre-ingesta

Consejos para no dejarse llevar

  • Proponerse un cambio de hábitos a largo plazo y olvidarse de la palabra dieta como restricción o privación de alimento o como algo con principio y final.
  • Reflexionar sobre las motivaciones que nos llevan a iniciar este tipo de dietas.
  • Analizar nuestras creencias entorno a nuestro estado de salud
  • Ayudarnos a ser conscientes de la importancia de llevar a cabo un estilo de vida saludable y no una solución que dura solo unos meses.
  • Fomentar una buena adherencia al tratamiento y al cambio dietético.
  • Centrarse en pequeñas metas y cambios positivos que no sean solamente peso y dieta.
  • Ponerse siempre en manos de un profesional que adapte el programa de pérdida de peso a nuestra situación y características personales, con tiempo y un seguimiento.

Fuente: Andrea Arroyo – Especialista en Psicología de la Salud y la Nutrición – Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical

Deporte en adolescentes

En la encuesta de Hábitos Deportivos de la Población Escolar en España de 2011, se publicaron datos que nos deben hacer reflexionar sobre el abandono de la práctica deportiva de este colectivo, sobre todo a partir de los 16-18 años.

¿Por qué dejan el deporte los adolescentes?
Que alrededor de 5 de cada 10 jóvenes sigan haciendo deporte cuando llegan a los 16 años es preocupante para una sociedad cada vez más sedentaria. Cuando se analizan las causas de ese abandono, la falta de tiempo y la carga curricular son una de las primeras cuestiones que comentan los adolescentes, pero hay otra que también tiene un importante peso en esta decisión y es el tipo de actividad a practicar.

Elección de deporte en adolescentes
A estas edades, las actividades y deportes más “clásicos” dejan de ser atractivos y cada vez son más las alternativas que están invadiendo nuestros parques, gimnasios y centros deportivos.
Ver a chicos y chicas saltar entre el mobiliario urbano con una agilidad tremenda es ya algo que se ha convertido en bastante habitual en algunas grandes ciudades. El Parkour/free running es una disciplina que surge en Francia en los años 90 y que alcanza niveles elevados de popularidad alrededor del año 2000. Quien lo practica se siente libre ya que no existen normas rígidas, sino que los movimientos son libres con el objetivo de superar los obstáculos que se encuentran en el recorrido marcado. Con la sola ayuda de su cuerpo, el traceur, que es como se llama a los practicantes de esta modalidad, se suben por muros, saltan paredes o se cuelgan de balcones. Con todo ello se realiza un gran trabajo tanto a nivel cardiovascular como muscular.

La danza urbana, incluso siendo una opción practicada desde hace muchos años, son cada vez más los jóvenes que forman grupos para bailar. Chicos y chicas, sea en grupos únicos o mixtos, dedican sus horas a bailar. Cuando se mueven parece que lo hagan sin ninguna base pero nada más lejos de la realidad, pues se trata de movimientos estudiados o coreografías complejas que forman parte de unas disciplinas que aportan beneficios físicos y mentales. Un gran trabajo de coordinación y de creación está detrás de coreografías que son todo un espectáculo.

Longboard, roller, scooter, skate inline, bmx… todas ellas con un denominador común, las ruedas. Son los roller sports. Sea pedaleando, empujándose con una pierna o calzándose unos patines desplazarse sobre ruedas están causando furor entre los jóvenes. Tanto es el auge de estos deportes que existen campeonatos de altísimo nivel desde hace ya algunos años. Estos deportistas se congregan en general en espacios adaptados, en los que encuentran obstáculos que les ponen a prueba y les lleva a tener que superar no sólo correctamente sino en muchas ocasiones acompañándolo de piruetas a ser posible “increíbles”.

Voley playa es una opción para aquellos que no son tan “atrevidos”. El voleibol, pero en esta ocasión en la playa resulta una opción muy válida tanto a nivel de beneficios para la salud como a nivel de divertimento. Esta disciplina deportiva, que es olímpica desde 1996, va ganando practicantes temporada tras temporada. Es un deporte en el que la resistencia, pero también la fuerza y la estrategia, son imprescindibles. Como en el voleibol más clásico, se trata de sumar puntos para ganar al rival pero hay que tener presente que la superficie es muy diferente y, por tanto, las características también los serán.

Todos ellos requieren entrenamiento y cierta forma física, por lo que inicialmente habrá que adaptarse a la nueva práctica, pero siempre con la premisa de la seguridad y la progresión.

Por último, cabe destacar que, independientemente de la modalidad que se practique, el beneficio para la salud es seguro. Por tanto, es importante escuchar a los jóvenes y darles opciones para que ellos escojan el deporte que más les gusta y evitar así el abandono.

Fuente: Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer – Especialista en Medicina del Deporte

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